Ayer el alcalde de Jerusalem, Nir Barkat, escribió en la
red social Facebook sobre «la emotiva y especial conversación telefónica
que tuvieron las dos familias que perdieron a sus hijos». Él dijo que
durante su visita al hogar de los Fraenkel había podido hablar con Hussein Abu
Khdeir, padre de Mohammed, y había expresado su dolor ante el asesinato
«bárbaro» de su hijo.
Barkat entonces sugirió que éste hablara con Yishai
Fraenkel, tío de Naftali Fraenkel, quien le dijo recientemente a la prensa que «la vida de un árabe
vale lo mismo que la de un judío. La sangre es sangre, el asesinato es
asesinato, sin importar si es la muerte de un judío o un árabe». Ambos
hombres tomaron el consejo del alcalde y se confortaron por teléfono.
En una visita separada organizada por el Rabino Rafi
Ostroff, presidente del consejo religioso de Gush Etzion, los palestinos del
área de Hebron aparecieron en la puerta de la familia Fraenkel para entregar
sus condolencias.
Cuando se les preguntó por qué habían ido, uno dijo:
«Las cosas solo mejorarán cuando aprendamos a lidiar con el dolor del otro
y dejemos de enojarnos entre nosotros. Nuestra tarea es dar fuerza a la familia
y también avanzar hacia la liberación de mi nación. Creemos que el modo es a
través de los corazones judíos».
Luego de la visita destacó: «Nos recibieron muy
bien. La madre, Rachel Fraenkel, fue increíble. Veo ante mí una familia judía
que perdió a un hijo y que me abre la puerta. Eso no es obvio. Tocó mi corazón
y a mi nación», dijo.
Los visitantes palestinos también mencionaron
una iniciativa encabezada por judíos y musulmanes para transformar el 15 de
julio en un día de ayuno para los pueblos de ambas religiones que desean
expresar su deseo de finalización de la violencia en la región.